articulos-copia

Reglas de oficina que nos enloquecen a todos

Todo el mundo sabe y acepta que las empresas necesitan tener reglas para operar bien. La clave está en no tener normas intransigentes y flojas que sean intentos pobres de mantener el orden.

Entiendo la tentación. Conforme mi compañía va creciendo, se va haciendo más difícil mantener los estándares de comportamiento. Hay varias ocasiones donde alguien “se pasa de la raya” y como emprendedores cabezas de un negocio, tratamos de responder con una nueva regla que aplicará a todo el equipo.

Es en estas circunstancias donde muchas empresas se equivocan.

Luego de una inspección cercana, nos dimos cuenta que poner en funcionamiento una nueva regla general para atender un problema era un movimiento pasivo, que golpeaba la moral del equipo y que no resolvía la situación negativa original. La gran mayoría de las veces, los conflictos deben arreglarse de uno a uno con los empleados.

Cuando las compañías crean reglas ridículas y desmoralizantes para todos cuando tratan de frenar el comportamiento de algunos empleados, demuestran que no saben manejar al personal. Empeoran la situación.

Aquí hay nueve de las peores reglas que empresas pueden llegar a implantar.

1. Restringir el uso del internet
Hay ciertos sitios que nadie debería visitar cuando se está trabajando, y no estoy hablando de Facebook. Pero una vez que se bloquea la pornografía y otras páginas obviamente inadecuadas, es difícil determinar cuánta libertad es necesaria.

Muchas compañías restringen demasiado.

Las personas deberían ser capaces de pasar un par de minutos en la red en momentos de descanso. Cuando las empresas limitan la actividad online de las personas, no solo afecta a los estatus en Facebook, daña de una manera real la capacidad de las personas para realizar su trabajo. ¿Un ejemplo muy obvio? Poder revisar el perfil de Facebook de alguien a quien acabas de entrevistar.

2. Horarios estrictos
Las personas ganan un salario por el trabajo que realizan, no por el tiempo que pasan en la oficina. Cuando regañas a tus empleados por llegar cinco minutos tarde cuando suelen quedarse después de la hora de salida y sacrifican tiempo durante sus fines de semana, les mandas el mensaje de que los horarios son más importantes que su desempeño. Suena a desconfianza y como emprendedor, jamás deberías contratar a alguien en quien no confíes.

Cuando las empresas son innecesariamente estrictas con las ausencias médicas, dejan un mal sabor de boca en los empleados que siempre se esfuerzan. Piensa, ¿qué dice de tu negocio el tener empleados que “matarían a su abuelita tres veces” para no ir a trabajar un día?

3. Políticas draconianas de correos electrónicos
Esta regla es relativamente nueva y ya es infame. Algunas compañías están restringiendo a sus empleados de tal manera que tienen que elegir en una lista pre aprobada de tópicos de email.

De nuevo, se trata de confianza. Si no puedes estar seguro de que tus empleados usarán el correo de manera correcta, ¿entonces por qué los contrataste? Al tratar de controlar a los malos elementos haces que todos tus colaboradores sean miserables. Y ¿adivina qué? Los trabajadores inmaduros siempre descubrirán cómo burlarse del sistema.

4. Limitar los baños
Esta es una de las reglas más absurdas y dañinas. Cuando coartas las libertades personales básicas de tus empleados, éstos empiezan a mandar currículums. El día que necesites llevar una nota del doctor diciendo que debes poder ir al baño cuanto sea necesario, es el día en que necesitas otro trabajo.

5. Robarte sus millas de viajero frecuente
Si hay algo que los trabajadores que deben viajar mucho se ganan a pulso son sus millas de viajero frecuente. Quitarles este beneficio hace que te veas avaro y que generes resentimiento en cada nuevo viaje. Envías el mensaje de no apreciar el sacrificio que hacen y que controlaras cada peso que se gasten.

6. No saber ser políticamente correctos
Es maravilloso exigir que tus empleados se traten con respeto cuando vivimos en un mundo plagado de discriminación. Sin embargo, es indispensable saber dónde establecer límites. Una vez me pasó que se hizo un escándalo en una compañía en la que trabajaba porque alguien dijo “Dios te bendiga”. Este tipo de “cacería de brujas” crea paranoia y animosidad entre los trabajadores y limita la libre expresión de las personas. Y por supuesto no ayuda a que el equipo se trate con más respeto.

7. “Hacer campana”
Algunos individuos se destacan en algunas áreas y otros sobresalen en aspectos diferentes. Cuando obligas a tus empleados a entrar en un ranking determinado que mida su desempeño logras tres cosas: 1) evalúas de forma incorrecta el desempeño de la gente, 2) haces que todos se sientan como solo un número y 3) creas inseguridad porque haces sentir a todos que serán despedidos si no alcanzan las métricas. Es una política de flojos porque te evita el esfuerzo de desarrollar un buen sistema de evaluación de objetivos.

8. Prohibir teléfonos celulares
Muchos jefes creen que si limitan el uso de smartphones en la oficina, nadie “perderá el tiempo” con mensajes o llamadas. Las organizaciones deben realizar la difícil tarea de contratar a personas que sean responsables y managers que sean capaces de manejar de manera efectiva cuando un trabajador se aprovecha demasiado de estas libertades. Las reacciones fáciles para controlar a las personas desmoralizan al empleado que debe estar al pendiente de su familia por una emergencia y no mejora su desempeño.

9. Contener la libre expresión
Muchas organizaciones delimitan lo que las personas pueden tener en su escritorio. Entiendo, no vas a permitir que pongan un póster de Enrique Iglesias sin camisa, pero ¿determinar cuántas fotos de sus seres queridos pueden poner o si pueden dejar vasos con agua sobre la mesa? ¡Es una locura! Los empleados no son robots.

Lo mismo va para el código de vestimenta. Funcionan para los colegios privados, pero son innecesarios en el trabajo si contratas personas realmente profesionales. Cuando alguien “ se pase de la raya” deberá ser cuestionado por su director de manera directa. De lo contrario, solo lograrás que tu equipo empiece a desear trabajar en otro lugar.

En conclusión… Si las compañías revalúan sus políticas absurdas y que realmente no ofrecen un apoyo en la gestión de capital humano, tendrán un mejor y más productivo lugar de trabajo.

Fuente: Entrepeneur.com, 03/02/2017.

Publicado en Artículos y etiquetado .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *