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La distribución de utilidades, las reservas facultativas y la cuenta de resultados no asignados

El derecho al dividendo es considerado por la doctrina como el más importante de los derechos de carácter patrimonial que corresponde a los accionistas de las sociedades anónimas. Como principio general, ante la existencia de ganancias hay que compartirlas, es decir, distribuirlas entre los accionistas.

A rigor de verdad no existen utilidades hasta la finalización de la empresa, y la consiguiente liquidación. Más la costumbre y las necesidades prácticas han impuesto en las sociedades la distribución de utilidades al finalizar cada ejercicio, que para las anónimas es anual. Este derecho del accionista debe ser armonizado con el derecho, también legítimo, de la sociedad de conservar la empresa y encarar las políticas de crecimiento que se ha marcado, recurriendo para ello a la fuente de financiamiento emergente de sus propias utilidades. Esta colisión entre los derechos e intereses sociales y los derechos e intereses particulares de los accionistas, plantea el problema de determinar cuál es el límite de la potestad de las asambleas.

La decisión sobre el destino de las utilidades corresponde a la asamblea ordinaria (art. 234 inc.1º de la LSC), y es propuesta por el directorio (art. 66 incs. 3º y 4º); y precisamente, para el caso de que se decida constituir reservas voluntarias, la ley ha previsto una serie de recaudos.

Toda formación de reservas (esto es, toda indisponibilidad de la utilidad) debe estar fundamentada en la “razonabilidad” y el criterio de la “prudente administración.

La jurisprudencia ha anulado asambleas ordinarias que no distribuyeron dividendos sin justificación en la memoria. Las expresiones genéricas y abstractas no pueden considerarse un leal cumplimiento de los recaudos legales.

La vaguedad, inexactitud o insuficiencia de la memoria podrá viciar de nulidad la decisión asamblearia aprobatoria de los estados contables. La memoria procura tutelar indirectamente el derecho a la información del socio y de afectarse éste por insuficiencia de la memoria podría peligrar el derecho al dividendo en su faz abstracta.

El art. 66 inciso 3º de la LSC no exige, literalmente, que la memoria explique las razones por las que no se distribuyen utilidades, toda vez que sólo refiere a “las razones por las cuales se propone la constitución de reservas”, sin embargo la cuenta “resultados no asignados” merece el mismo tratamiento que las reservas voluntarias, por lo que el directorio tiene la obligación de explicar y recomendar fundadamente la no distribución de utilidades.

Una vez constituidas, la utilización de las reservas facultativas, debe ser justificada en las reuniones de socios o asambleas de accionistas posteriores, y la no afectación de las mismas al destino para el cual habían sido creadas otorga a los socios o accionistas el derecho a exigir su inmediata distribución.

En tanto no mediaren decisiones previas que dieran destino final a las utilidades acumuladas mediante ganancias obtenidas en ejercicios cuyas actividades fueron consideradas por asambleas no impugnadas –ganadas muchos años antes- su aplicación ulterior queda librada a cada nueva asamblea anual.

Ni los antecedentes de la ley 19.550 en materia de exposición de las partidas de los estados contables ni razones jurídicas de ninguna naturaleza justifican la retención indefinida de ganancias sin el cumplimiento de los requisitos previstos por los arts. 66 y 70 de la ley 19.550, pero sin embargo, no existen hoy estados contables en nuestro medio que no exhiban, dentro del estado de evolución del patrimonio neto, a las reservas legales y facultativas como cuentas diferentes de los “resultados no asignados”, con lo cual, y merced a la deficiente redacción que exhiben hoy los arts. 63.2.II.c) y 64 in fine de la ley 19.550, la creatividad contable ha otorgado un instrumento que, independientemente de otros fines, permite la retención sin fundamentos de las ganancias del ejercicio y evita que la percepción de los dividendos pueda ser fundada esperanza de quienes constituyen o integran una sociedad comercial.

No interesa el acierto o error empresarial de la decisión sobre el mantenimiento de la reserva facultativa o el paso a la cuenta “resultados no asignados” de las utilidades de los ejercicios, sino tan sólo el incumplimiento de la LSC, más precisamente, de los art. 66 inc.3º y 70 al momento de tomar esas resoluciones.

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