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Ganancias. El incremento patrimonial no justificado. Préstamos entre familiares.

El inciso f) del artículo 18 de la Ley N°11.683 de Procedimiento Fiscal establece una presunción que admite prueba en contrario sobre los “incrementos patrimoniales no justificados” que existe cuando, entre otras causas, la AFIP detecta un activo no declarado impositivamente por el contribuyente.

La presunción implica en el impuesto a las ganancias, ganancias netas determinadas por un monto equivalente a los incrementos patrimoniales no justificados, más un 10% en concepto de renta dispuesta o consumida en gastos no deducibles y en el IVA representan ventas omitidas. El pago del impuesto en estas condiciones no generará ningún crédito fiscal.

Generalmente la AFIP sobre una determinación de oficio sobre base presunta utiliza generalmente a la figura de préstamos entre familiares y lo vincula con los incrementos patrimoniales no justificados.

Lo importante en estos casos, entendemos, es que la deuda impositiva declarada en la declaración jurada del deudor tenga su contrapartida en el rubro créditos por parte del acreedor y que haya incorporado, de corresponder, los intereses presuntos que genera el préstamo.

El artículo 48 de la Ley del impuesto a las ganancias dispone lo siguiente:
Art. 48.– Cuando no se determine en forma expresa el tipo de interés, a los efectos del impuesto se presume, salvo prueba en contrario, que toda deuda, sea ésta la consecuencia de un préstamo, de venta de inmuebles, etcétera, devenga un tipo de interés no menor al fijado por el BANCO DE LA NACION ARGENTINA para descuentos comerciales, excepto el que corresponda a deudas con actualización legal, pactada o fijada judicialmente, en cuyo caso serán de aplicación los que resulten corrientes en plaza para ese tipo de operaciones, de acuerdo con lo que establezca la reglamentación.

Si la deuda proviene de ventas de inmuebles a plazo, la presunción establecida en el párrafo anterior rige sin admitir prueba en contrario, aun cuando se estipule expresamente que la venta se realiza sin computar intereses.

También sería importante que el acreedor, de corresponder, declare el crédito en el impuesto sobre los bienes personales o en el impuesto a la ganancia mínima presunta.

Entendemos que este procedimiento es el que mejor refleja la titularidad de los fondos en la figura del acreedor que es tema clave que utiliza la AFIP en la determinación presunta de los incrementos patrimoniales no justificados. Es la base en la cual que contribuyente demostrará la veracidad del préstamo.

Cuanto más cercano sea el vínculo cede el rigorismo fiscal en cuanto a los medios probatorios. Incluso podría no exigir los intereses que genera el préstamo porque la presunción del artículo 48 de la LIG admite prueba en contrario. O sea, se puede atenuar las exigencias formales. Por lo tanto, la omisión de prueba documental deberá suplirse por otros medios que acrediten fehacientemente la existencia y la magnitud del préstamo.

La jurisprudencia, en general, para demostrar la secuencia completa de la operación sostiene que se debe cumplir con los siguientes pasos:

a) La titularidad de los bienes por parte del acreedor.
b) La entrega de los fondos al deudor. Lo ideal a través de la transferencia bancaria. También pude probarse recibos y cheques.
c) La aplicación de los fondos por parte del deudor.
d) La restitución de los fondos por parte del deudor al acreedor. Medios de pruebas a utilizar: transferencia bancaria, recibos, depósitos bancarios, entre otros.

Más allá de lo que dispone la jurisprudencia consideramos que sería importante acompañar alguna prueba documental que de fecha cierta a la operación y se detalle todos los pasos a seguir para demostrar fehacientemente el préstamo efectuado.

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