Resiliencia: tres pasos para enfrentar el fracaso

Para cualquier emprendedor, empresario o persona en general, es muy difícil hablar de los problemas, fallas y errores que se cometen. Hay que tener madurez e inteligencia emocional para afrontarlo y, sobre todo, salir adelante.

Con el confinamiento extendido cada vez es más común escuchar frases como «me despidieron»; «voy a tener que cerrar mi empresa»; «no puedo más con estos gastos»; «no consigo trabajo», etc.

A lo largo de nuestra vida tenemos muchos proyectos, planes o expectativas en las que fracasamos o simplemente no conseguimos lo que hubiéramos querido.

No es sencillo para los emprendedores hablar de sus fracasos.

Compartimos algunos puntos del artículo de la revista Harvard Business Review titulado «Use failure as an Opportunity to reflect on your strengths» (Usa el fracaso como una oportunidad para reflexionar sobre tus fortalezas) de la autora Susan Peppercorn.

1. Reconocer el dolor emocional

Cuando no logramos un trabajo o una promoción, es lógico que dudemos acerca de nuestras competencias, de nuestra capacidad, que nos deprimamos; pero en lugar de hacer esto, en lo que tenemos que enfocarnos es en reconocer que no obtuvimos lo que quisimos, pero no enfrascarnos en esto y salir adelante.

2. Evitar preguntarse «¿fui yo, fueron ellos, o fuimos nosotros?»

Es lógico que cuando no logramos lo que nos propusimos, nos cuestionemos quién fue el culpable. En la mayor parte de las veces los intereses y valores de los involucrados no coinciden, y no tiene nada que ver si alguien hizo algo mal.

3.Aprovechar tus fortalezas

Es mejor enfocarse en ver todas las posibilidades y oportunidades alternas que se tienen. De hecho, en algunos estudios que se realizaron, se observó que algunas personas, inclusive, les fue mejor a largo plazo; es decir, para ellos fue mucho mejor no conseguir esa «oportunidad», ya que al tener esa frustración les impulsó a buscar nuevas opciones, probar cosas diferentes y obtener conocimientos valiosos que les servirían posteriormente.

Muchas empresas se han dado cuenta de esto y han incorporado dentro de sus procesos la variable de la «falla» pero de una forma que pueda no sólo ser detectada, sino que también sea aprovechada, y capitalizable. Por ejemplo, Toyota desarrolló un sistema de producción de continuo aprendizaje basado en los errores que se cometían, y así pudo lograr que su proceso mejorara y fuera más eficiente y rápido.

Lo que podemos concluir es que el fallar, equivocarse, no lograr lo que queremos, es y será una constante en nuestras vidas. Sin embargo, de nosotros depende tener una actitud positiva y no preguntarnos ¿por qué pasó esto?, sino en su lugar reflexionar ¿para qué pasó esto?

Es recomendable, tener una visión mucho más grande de la situación para darnos cuenta de que aún en estos acontecimientos, podemos obtener cosas muy positivas y que al final estaremos fortalecidos.

Claro que es difícil ser optimistas cuando todo parece estar en tu contra, cuando el panorama económico, financiero es difícil. Con lo que contamos es con nuestras ganas de trabajar, de aprender y de sacar cosas buenas de lo malo. Es decir, siempre habrá la esperanza de que las cosas irán mejor y que de todo suceso podremos cosechar muchos frutos.

Fuente: www.iprofesional.com

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